Demasiada expectativa para lo poco que entregaron tanto San Lorenzo de Almagro como Huracán.
En la primera etapa sólo contabilizamos como jugada de riesgo un remate de Ignacio Perruzzi cuyo envío pasó cerca del horizontal y alguna aproximación sin peligro por parte del visitante debido a lo inconexo de su línea ofensiva.
Lo más saliente en los primeros cuarenta y cinco minutos fue la expulsión de Giménez quien sin necesidad ( la pelota ya estaba en poder de Gill ) le aplicó un codazo a Perruzzi.
En la segunda mitad San Lorenzo de Almagro tuvo la iniciativa pero no se le cayó una idea para crear peligro en el área visitante. Sin embargo, en uno de sus ataques, Reali era derribado en el área y acertadamente Ramírez marcaba el punto del penal. Pero sabido es que no es el árbitro quien toma las decisiones en este tipo de accidentes del partido. Cuando te llama el VAR vos tenés que hacer lo que te señala la computadora de las líneas desparejas. Y en este caso en la jugada previa Paletta vio los cordones de CERUTTI en posición adelantada. Es decir, cuando San Lorenzo tiene un penal a favor o convierte, el ente mágico busca la manera de anular el penal o la conquista por x motivo. Están destruyendo el fútbol.
Y al final casi lo gana Huracán con una mala entrega de Báez y la corrida de Tissera que no supo aprovechar todo el flanco derecho que le dejó el arquero local. Hubiera sido injusto porque ninguno de los dos mereció irse con la victoria.















