San Lorenzo venció por la mínima a Independiente de Chivilcoy.
Si tomamos como antecedente la eliminación de River ante Estudiante de Buenos Aires, la serie de penales con la que Boca dejó afuera a Central Córdoba de Rosario y Ramón Santamarina de Tandíl. O bien, el triunfo de Agropecuario sobre Racing, este triunfo de San Lorenzo nos debería dejar conformes.
Ni contentos ni conformes. Ruben Darío Insúa puso en cancha un esquema que todo el pueblo azulgrana le estaba pidiendo, con cuatro defensores y tres delanteros. Pero no hubo jerarquía y por ese motivo, con un remate de Tarragona desde afuera del área, el Ciclón pudo pasar de fase.
Todavía no se entiende porqué Barrios juega tan lejos del área rival. Tampoco porque Tapia y el colombiano Hernandez dejaron la cancha en el entretiempo. Lo único saludable de la noche, más allá de un primer tiempo correcto por parte de los dos mencionados anteriormente, fue la aparición de Tobías Medina, quien cada vez que tomó contacto con el balón, clarificaba y la devolvía redonda.
San Lorenzo tuvo la pelota en gran parte del encuentro. Sin embargo, no tuvo situaciones claras de gol a su favor. Si, las tuvieron los Chivilcoyenses, que transformaron a Altamirano en uno de los puntos altos del encuentro.
Se ganó y nada más. Entre la falta de jerarquía y algunas decisiones del cuerpo técnico, San Lorenzo se sumerge en la mediocridad y eso preocupa a poco tiempo del comienzo de su participación en un certámen continental.















