A pesar del pésimo arbitraje de Fernando Rapallini y su clara predisposición para perjudicar a uno de los dos, el once de Insúa pudo rescatar un punto en el clásico frente a Racing. ¿Por Qué pésimo arbitraje? Es simple de explicar. En la primera etapa, hubo un claro penal para el local tras una mano de Piovi, en al cual tras la protesta de los jugadores azulgranas y siendo obligado a chequearlo en el VAR por el llamado de Paleta, tuvo que cobrar la pena máxima. Luego señaló un penal a favor de Racing en el cual tuvo que revertir su fallo por un nuevo llamado del VAR, quien esperaba que revea su decisión.
San Lorenzo se puso en ventaja a los 11 minutos por medio de Girotti, a través del penal comentado anteriormente. El dominio era de Racing, pero luego de la expulsión de Rafa Pérez por ir a destiempo hacia un rival se acrecentó ese monopolio de la pelota. Hasta que en el minuto 54 Sigalli desde veinticinco metros se acordó de lo que era el arco contrario y estampó el empate que hasta el momento era justo.
El segundo tiempo fue todo de Racing que, de no ser por Batalla, se hubiera llevado los tres puntos. A pesar de esto, hubiera Sido injusto que el visitante se llevara el triunfo ya que un equipo no es superior a otro por tener la pelota en su haber más tiempo sino por utilizarla mejor.















