Ni bien comenzó el encuentro el equipo que dirige Rubén Darío Insúa recibía un balde de agua fría. Centro al área, y error de Giay que posibilitó la apertura del marcador a favor del visitante a través de Arenas. San Lorenzo salía del vestuario con un gol abajo.
De ahí en más el local fue todo nervio. Recién en el segundo minuto de descuento Devinson Martinez le cometía un claro penal a Agustin Giay. El encargado de convertirlo en empate fue Adam Bareiro quien ejecutó la pena máxima por órden del director técnico a través de su capitán Augusto Batalla.
Fué más que importante el momento en el cual llegó el empate para de esa manera salir a jugar los segundos cuarenta y cinco minutos con una mejor expectativa. Claro, fue trabajo de Rubén Insúa tranquilizar a sus dirigidos, hecho que notamos en la segunda etapa.
Desde el minuto cero del segundo tiempo San Lorenzo dejó tres defensores, un mediocampista de contención y seis jugadores en ofensiva. De hecho, los ingresos de Blandi y Maroni (sobre todo el mediocampista) aportaron más peso ofensivo. Fue así como Bareiro con certero cabezazo, Braida con un remate desde lejos que se clavó en el ángulo izquierdo de Velázquez y por último Nahuel Barrios con desborde y remate final desde el sector izquierdo sellaron el cuatro a uno. Automáticamente Insúa colocaba en campo a Luján en lugar de Leguizamón. Claro, San Lorenzo debía cuidar la diferencia ya que solamente restaban quince minutos.
De mas esta decir que minuto a minuto el Nuevo Gasómetro era testigo de la información que llegaba desde Chile, donde Fortaleza dejaba afuera de la competición a Palestino. SI, COMO EN EL 2014.















