Ante una ofensiva carente de gol, a siete meses del comienzo de la Copa Sudamericana San Lorenzo de Almagro incorporaba a Rafa Perez y a nadie más. Anoche en el Nuevo Gasómetro fuimos testigos de un final anunciado. Nuevamente hubo anemia de gol en nuestros delanteros producto de la falta de sociedades y variantes. Lo que parecía a priori un equipo ofensivo (Maroni, Barrios, Vombergar, Blandi y dos carrileros para llegar al fondo) terminó siendo la interpretación de la misma película con algunos actores distintos.
San Lorenzo creó dos situaciones claras de gol durante todo el partido. Mientras que Palestino teniendo mucho menos la pelota en su poder pudo haberlo ganado con un remate de Cornejo que desvió Batalla en gran intervención.
San Lorenzo es lento. Previsible. Y a esto debemos sumarle el lógico cansancio de la seguidilla de encuentros producto de la cantidad de jugadores con los que cuenta.
De ahora en más y con el aparato preparado para brindarle el torneo doméstico a River y con este panorama negro de cara a la última fecha de la Sudamericana, lo único que queda es apostar de lleno a la Copa Argentina. Y en las demás competencias darle la oportunidad a juveniles que lo están pidiendo a gritos, para de esa manera demostrar si están capacitados o no para vestir esta gloriosa camiseta.
Es el momento de probar y no encasillarse con los mismos dieciséis eternamente.















