No fue sencilla la primera mitad para San Lorenzo. Comenzó cediendo la iniciativa a su rival y con el correr de los minutos pudo afianzar la tenencia del balón. Faltó el último toque. Como en la mayoría de los encuentros, fue importante la actuación de Malcom Braida, asociado este a Nahuel Barrios, quienes posibilitaron por el sector izquierdo que San Lorenzo tenga chances de convertir. La más clara fue un remate de Blandi que Rey envió a tiro de esquina.
En la segunda etapa, Insua buscó más profundidad con los ingresos de Cerutti y Leguizamón. De esa manera estuvo cerca de desnivelar a través del último mencionado, Barrios y Vombergar, pero la falta de precisión posibilitó que un refugiado Independiente se fuera a Avellaneda con el punto que iba a buscar.
Lo mereció San Lorenzo por la actitud, aunque los partidos se ganan metiéndola adentro del arco.
Párrafo especial para la cantidad de minutos que consumieron la mayoría de los jugadores visitantes con aparentes lesiones, hecho que reafirmó una vez más lo que vino a buscar Independiente, además de la pálida actuación de Leandro Rey Hilfer, con quién San Lorenzo no pudo cosechar triunfo en las 5 presentaciones que lo arbitró.















