La goleada sobre Gimnasia y Esgrima de La Plata le posibilitó a San Lorenzo afianzarse en la cúspide del torneo.
Pero no todo es color de rosa. Hasta los 15 minutos de juego, Gimnasia fue dueño del trámite, momento en el cual el defensor Enrique levantó por el aire a Braida, y Echavarría a instancias del VAR expulsaba al jugador platense.
Luego de ese hecho, la visita tuvo la única situación clara de gol cuando Batalla tapó un remate con destino de red por parte de Tarragona.
Minutos despues Ruben Insúa decidió el ingreso de Leguizamon por Lujan para generar más agresividad de 3⁄4 de cancha hacia adelante. Automáticamente, San Lorenzo adelantó sus líneas y comenzó a ser protagonista. Fue así como a los 38 minutos de juego, tras varias fintas de Braida por izquierda, el centro del mencionado cayó en la cabeza de Vombergar que con un salto atlético dirigió su cabezazo hacia el ángulo derecho del arquero Durso. A partir de ese momento fue todo del local.
La segunda etapa, se vió reflejada en la interesante actuación de Martegani, quien con algunas pinceladas provocó la diferencia en los últimos metros, un ejemplo de ello, fue el excelente pase filtrado para la entrada al área de Braida a quien le tuvieron que cometer el penal que luego Adam Bareiro picó convirtiendo el segundo gol del Ciclón. Luego Bareiro, tras gran jugada de Martegani, y Hernandez con una entrada fantasmal, sellaron el definitivo 4 a 0.
En conclusión, hubo un partido hasta los 15’ de juego, y otro desde ese momento hasta el final. En esta oportunidad fue San Lorenzo quien aprovechó el jugador de más de manera correcta. No siempre sucede. Esta vez sirvió para que el hincha abandone el estadio contento, pero lo que vale más, conforme.
San Lorenzo no brilla, pero tiene un plantel solidario y su practicidad asombra a propios y extraños. Características que, hasta el momento, posibilitan que hoy sea el puntero del torneo.















