
La diferencia entre San Lorenzo de Almagro y Vélez Sarsfield radicó en la actitud. Luego de un primer tiempo en el que no se sacaron ventajas tanto en el juego como en el marcador, la segunda mitad sirvió para que los de Insúa justificaran el triunfo por más agónico que haya sido.
San Lorenzo se adueñó de la pelota en los segundos cuarenta y cinco minutos en los cuales hubo un momento clave, los ingresos de Leguizamón y Vombergar quienes inclinaron la balanza a favor del local. Legui, con su velocidad. En tanto que el esloveno, se encargó de que el árbitro Merlos tuviera que expulsar a Valentín Gómez, y además, con su “palomita” provocó el inocente penal cometido por De Los Santos.
El partido agonizaba. El árbitro no vio el penal. El intercomunicador no funcionaba. Los dirigidos por Insúa pidiendo al árbitro que revisara la jugada. Ortigoza agazapado en el banco de suplentes esperando que se sancionara el penal y la orden de su técnico para ingresar. Todo esto en cinco minutos. Penal para San Lorenzo. La historia terminaba con el grito del “gordo” y el festejo de la gente en las tribunas.
Ajustadísimo pero merecido fue el triunfo de San Lorenzo de Almagro cuyos adeptos siguen viendo la evolución de varios integrantes del plantel como por ejemplo Gattoni, Zapata y Braida, y, además, gozando a la par de un tipo que juega al futbol y a la pelota (no es lo mismo), me refiero a Néstor Ortigoza.















